Acogida y Encuentro

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“La mujer, dejando su cántaro corrió a la ciudad y dijo a la gente: Venid a ver a un hombre que me ha dicho ...”  (Jn 4, 28)

 

La Samaritana es una mujer que olvida su cántaro, deja sus cosas apresuradamente... deja el agua que antes buscaba y que no le saciaba. Intuyendo la urgencia y la importancia del Encuentro que ha tenido; tocada por la Gracia de Dios, se dirige a los de su pueblo... y siendo la mujer que era anuncia lo que tiene en el corazón. Ha descubierto, comprende e intuye que aquel hombre es el Esperado... Y los del pueblo, que reciben tan sorprendente anuncio de una mujer, escuchan, obedecen y creen.