Acogida y Encuentro

Promesa del Espíritu

El que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para la vida eterna”  (Jn 4, 14)

 

(CIC Nº 2652)

El Espíritu Santo es el agua viva que, en el corazón orante, brota para la vida eterna. Él es quien nos enseña a recogerla en la misma Fuente: Cristo. En la vida cristiana hay MANANTIALES donde Cristo nos espera para darnos de beber el Espíritu Santo”.