ORAR EN COMÚN

  

San Cipriano. Nació hacia el año 200. De familia nombre y culta. Convertido el año 246, fue elegido Obispo de Cartago en 248, y tuvo que soportar crueles persecuciones a la Iglesia.

Ante todo, el Doctor de la Paz y Maestro de la Unidad, no quiso que hiciéramos una oración individual y privada, de modo que cada cual rogara por sí mismo.

No decimos: "Padre mío, que estás en el cielo", ni "Dame hoy mi pan de cada día".

No pedimos el perdón de las ofensas sólo para cada uno de nosotros, ni pedimos cada uno en particular que no caigamos en tentación y que nos libre del mal.

Nuestra oración es pública y común. Y cuando oramos lo hacemos no por uno solo, sino por todo el pueblo, ya que todo el pueblo somos como uno solo. El Dios de la Paz y el Maestro de la Concordia, que nos enseñó la unidad, quiso que oráramos cada uno por todos, del mismo modo que él incluyó a todos los hombres en su persona.