Lecturas del Domingo

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San Justino.

Es un laico intelectual del siglo II, brillante defensor de la fe cristiana ante el mundo pagano y judío. Había nacido en Naplusa, la antigua Siquem (Sicar) en Samaría y muere mártir en Roma, después de ser azotado junto a seis de sus discípulos.

Su texto sobre el domingo nos puede instruir y ayudarnos a profundizar nuestro sentido de participación eucarística que a veces es profundamente escaso.

EL DOMINGO. "EL DÍA DEL SOL"

El día llamado del sol, el domingo, se tiene una reunión de todos los que viven en ciudades o en los campos. Y en ellas se leen las enseñanzas de los apóstoles o las escrituras de los profetas, según el tiempo lo permita.

  Luego, cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para exhortar e invitar a que imitemos aquellos bellos ejemplos.

Después nos levantamos todos a la vez, y elevamos nuestras súplicas.

Terminadas éstas, se ofrece pan y vino y agua. Y quien preside dirige a Dios fervientemente sus oraciones y su acción de gracias y todo el pueblo responde: Amén.

Luego se hace la distribución y participación de los dones consagrados a cada uno de los presentes, y se envían asimismo a los ausentes por medio de los diáconos.

Los que poseen bienes en abundancia, y desean ayudar a los demás, dan, según su voluntad, lo que les parece bien.

Y lo que así se recoge se entrega al que preside, el cual socorre con ello a los huérfanos y viudas, a los que padecen necesidad por enfermedad o por otra causa, a los que están en las cárceles, a los forasteros y transeúntes, siendo así él, simplemente provisor de todos los necesitados.

Y celebramos esta reunión común todos, en el Día del sol, por ser el día primero en el que Dios hizo el mundo transformando las tinieblas y la materia.

Y también el día en el que nuestro Salvador Jesucristo resucitó de entre los muertos.