IGLESIA MADRE Y MAESTRA

San Agustín de Hipona.

Nace en 354, en Tagaste (actual Argelia). Su padre era pagano y su madre, Mónica, llegó a ser santa. Hombre de espíritu vivo, naturaleza emotiva, y enorme sensibilidad. Se convierte y es bautizado en 387. Con 40 años le hacen Obispo de Hipona. Predicador incansable. Escritor brillante. Pastor generoso. De los Padres que más influencia ha ejercido en la historia de la Iglesia. Muere el 28 de Agosto del año 430.

 

 

¡Oh Iglesia Católica, madre de los cristianos!

Con razón dices que hay que honrar a Dios para poseerlo...

como buena madre que eres, tú adiestras con ternura a los niños, con fortaleza a los jóvenes, con delicadeza a los ancianos, conforme a la edad de cada uno, en su cuerpo y en su espíritu.

 

Tú mandas a los esposos que se respeten mutuamente.

Tú enseñas a los hijos que obedezcan a sus padres.

Tú unes a los hombres con lazos más fuertes que los de la sangre y carne.

Tú mandas a los ricos tratar con justicia a los pobres.

Tú igualas las razas en el padre Adán y en la madre Eva.

Tú amonestas a los reyes a trabajar por sus pueblos.

Tú aconsejas a los pueblos obediencia a los reyes.

Tú inspiras que a todos se debe caridad y a nadie ofensa...

 

Y cuando este amor nos capacita para adorar a Dios, de la garganta de toda la humanidad brota este grito: ¡Oh muerte!, ¿dónde está tu aguijón?  ¡Oh muerte!, ¿dónde está tu victoria?

 

¡Oh Iglesia bendita! por ti se conservan en la tierra los preceptos divinos.

 

¡Oh madre del cielo!, por ti sabemos que el pecado es más grande cuanto mejor se conoce la ley.

 

¡Oh iglesia católica!, herencia tuya es esa muchedumbre de hombres hospitalarios caritativos, sabios y santos, que tienen sus delicias en la soledad del desierto, y nos ayudan a integrar la tierra con el cielo.