LA HUMILDAD DE DIOS

El Padre Varillon se atrevió a publicar un libro con el título "La humildad de Dios". hasta entonces, se insistía mucho más -casi exclusivamente. en su grandeza, en su poder.

Los judíos han descubierto poco a poco la humildad del Mesías anunciado. Hubo en un principio esta certeza: Dios castiga a los orgullosos. Al mismo tiempo que humilla a los orgullosos, Dios ensalza a los humildes, a los "postrados" (Job 5, 11)

Después del exilio del siglo VI los profetas llegaron a la conclusión: Dios está con aquel que el humillado, no con el triunfador. EL Mesías será humilde y pobre. ya que la pobreza y la humildad son indisociables.

En el evangelio, Jesús está ubicado claramente en la estela del Mesías humilde. Además, enseña que la verdadera grandeza en el Reino, es el ser pequeños, el ser servidores. Él "Maestro y Señor", se pone de rodillas ante sus discípulos para lavarle los pies, e insiste ante ellos para que sigan este modelo. Los apóstoles comprenden muy bien que ésta es una consigna profunda de Jesús: están avergonzados por haber discutido entre ellos "para saber quién es el más grande".

Los consejos de humildad dados por Cristo (en el texto de Lucas de esta semana) son de orden práctico: casi podríamos hablar de astucia. Pero hay que comprender la fuente profunda de la humildad: este "aniquilamiento" del Verbo de Dios convertido en uno de nosotros. La humildad del cristiano está fundada en la actitud de Cristo mismo "dulce y humilde de corazón", que se "hace obediente" hasta el final.