La Humildad es la Verdad

San Efrén dejó escrito en su testamento:

No me embalsaméis con aromáticas especias, porque no son honras para mí. Tampoco uséis incienso ni perfumes; el honor no me corresponde a mí. dadme sólo el murmullo de las preces. Dad vuestro incienso a Dios, y a mí cantadme himnos.

Efrén era un hombre humilde, es decir, un hombre que sabía estar en su sitio. la humildad es la verdad. Ser hombres y mujeres en plenitud y dejar a Dios ser Dios.

Cfr. "punto de reflexión y plegaria" en LA MISA DE CADA DÍA (Junio) .

9 de Junio fiesta de S Efrén, diácono y doctor de la Iglesia