Texto del mes

Texto de Diciembre de 2007

DICIEMBRE con San Anselmo. Arzobispo de Canterbury vivió en el siglo XI. Teólogo famoso que hizo aportes importantes en el desarrollo de la Cristología.

 BUSCARÉ TU ROSTRO

Deja un momento

tus preocupaciones habituales,

hombre insignificante.

  

Entra en un instante

en ti mismo

apartándote del tumulto

de tus pensamientos.

 

Arroja lejos de ti

las preocupaciones agobiantes

y aparta de ti

las inquietudes que te oprimen.

 

Reposa en Dios un momento.

Descansa siquiera un momento en Él.

 

Entra en lo más profundo de tu alma.

Aparta de ti todo,

excepto Dios,

y lo que te puede ayudar

a alcanzarlo.

 

Cierra la puerta de tu habitación

y búscalo en el silencio.

 

Dí con todas tus fuerzas,

dí al Señor:

“Busco tu rostro.

Busco tu rostro, Señor”.

 

Y ahora,

Señor mío y Dios mío,

enséñame dónde y cómo

tengo que buscarte,

dónde y cómo te encontraré.

 

Si no estás en mí, Señor,

si estás ausente,

¿dónde te buscaré?

Si estás en todas partes,

¿por qué no te veo aquí presente?

 

Es cierto que Tú habitas una luz inaccesible,

pero, ¿dónde está esa luz

que no se extingue?

¿Cómo me aproximaré a ella?

¿Quién me guiará y me introducirá

en esa luz para que en ella te contemple?

¿Bajo qué signos,

bajo qué aspectos te buscaré?

 

Nunca te he visto, Señor y Dios mío.

No conozco tu rostro.

 

Dios Altísimo,

¿qué hará este desterrado lejos de Ti?

¿qué hará este servidor tuyo

sediento de tu amor,

que se encuentra alejado de Ti?

 

Desea verte

y tu rostro está lejos de él.

Anhela acercarse a Ti

y no puede acceder a tu morada.

 

Anda en deseos de encontrarte

e ignora dónde vives.

No suspira más que por Ti

y jamás ha visto tu rostro.

 

Señor, Tú eres mi Dios.

Tú, eres mi Señor

y nunca te he visto.

 

Tú me creaste y me redimiste;

Tú me has dado todos los bienes que poseo

y aún no te conozco.

 

He sido creado para verte

y todavía no he podido alcanzar

el fin para el que fui creado.

 

Y Tú, Señor,

escúchanos.

Ilumínanos.

Muéstrate a nosotros.

Calma nuestros deseos y seremos felices.

 

Sin Ti todo es hastío y tristeza.

Ten piedad de nuestros trabajos

y de los esfuerzos que hacemos

por llegar hasta Ti,

ya que sin Ti nada podemos.

 

Enséñanos a buscarte.

Muéstrame tu rostro,

porque si Tú no me lo enseñas

no puedo buscarte.

 

Te buscaré deseándote,

te desearé buscándote.

 

Amándote te encontraré.

Encontrándote te amaré.